Antes del viaje... a organizarse

Tras definir cómo quería recorrer el Shikoku Henro, un paso fundamental fue organizar las etapas. Y es que es importante entender que, en este sentido, el Shikoku Henro difiere sustancialmente respecto al Camino de Santiago...

Tras definir cómo quería recorrer el Shikoku Henro, un paso fundamental fue organizar las etapas. Para ello, adopté una postura flexible respecto a los alojamientos: podía tomar transporte público para ir a estos siempre y cuando regresase el día siguiente al mismo punto donde había dejado de caminar. 

Y es que es importante entender que, en este sentido, el Shikoku Henro difiere sustancialmente respecto al Camino de Santiago. Cuando recorrí el Camino de Santiago en 2016, llamábamos el día de antes para reservar alojamiento sin ningún problema. En las etapas del Camino Francés, suele haber bastantes alojamientos disponibles y en general ajustados al bolsillo del peregrino.

Respecto al Shikoku Henro, desde la pandemia la situación parece haber cambiado bastante. Hay menos alojamientos disponibles y más visitantes, lo que puede complicar encontrar donde dormir. Varias veces coincidí con peregrinos agobiados, al no encontrar un sitio disponible para su siguiente día. 

Al leer sobre esta situación, tomé la decisión de organizar prácticamente toda mi peregrinación antes de partir a Japón. Aunque esto me hizo perder algo de libertad, ya que no podía improvisar sobre la marcha si, por ejemplo, quería permanecer un día más en un sitio o andar algo menos en una etapa, también me dio mucha tranquilidad. Sabía hasta donde tenía que andar cada día y que tenía un techo esperándome a una distancia que, al menos, creía que sería capaz de recorrer. 

Esta tarea me llevó varias semanas. El Shikoku Henro no cuenta con etapas definidas, pero existen un par de referencias utilizadas ampliamente por los peregrinos: los libros de Oliver Dunskuns, una división en 55 días, y la aplicación de móviles Henro Helper. Si en algún momento os planteáis hacer el Shikoku Henro, aunque sean solo algunas etapas, esta aplicación es la única herramienta que considero indispensable. Contiene una división por etapas del camino, varias alternativas para recorrer las distancias entre los templos (por ejemplo, si prefieres un camino más corto, con menos carreteras o de dificultad media por la montaña) y, aún más impresionante, puedes incluir información sobre baños, tiendas de conveniencia y alojamientos cercanos a la ruta. De esto último me enteré una vez empezada la peregrinación y sentí como mi experiencia mejoraba sustancialmente. Para los amantes de lo analógico, existe un libro, Shikoku Japan 88 Route Guide, que contiene información actualizada de todas las rutas. 

Henro Helper, la mejor guía disponible para organizar y recorrer el camino de Shikoku.

Volviendo a la organización, tomé de base el itinerario de 49 días de la aplicación Henro Helper. Disponía de 56 días para hacer la peregrinación, lo que me daba algo de margen para suavizar las etapas más duras. Fui cerrando los alojamientos por prefectura, comenzando por Tokushima y dejando algunos de Kagawa pendientes. Para localizar los alojamientos, utilicé estas páginas:

  • Henro Yado. Una exhaustiva lista de los alojamientos disponibles a lo largo del camino, indicando para cada uno de ellos la distancia desde el último templo, el tipo de alojamiento y forma de contacto, si la hay. 
  • Henro House. Recoge un menor número de alojamientos, pero de coste más ajustado y cuya reserva se puede hacer directamente desde su página web.
  • Booking/Trip. Especialmente útiles para grandes ciudades. 
  • Google Maps. Para aquellos momentos de desesperación en los que parece no haber ningún alojamiento donde quiero acabar la etapa.

Más de la mitad de los alojamientos pude reservarlos online, a través de páginas propias, mediante plataformas especializadas, por correo electrónico o incluso a través de Facebook. Para el resto, tuve que llamar por teléfono y reservar casi siempre en japonés. Con un nivel sencillo es suficiente, ya que están acostumbrados a hablar con extranjeros. De hecho, al llamar a uno de los alojamientos (una casa en mitad de la nada frente al mar) la dueña me escuchó, me preguntó de dónde era y me pasó con un amigo que había vivido en España… me quedé a cuadros de la casualidad.

Acabé con un itinerario de 56 días: a los 49 días iniciales, sumé 2 días de descanso en grandes ciudades (aunque finalmente todos los días recorrí una parte de la peregrinación), 1 día para transformar cuatro etapas un poco más duras en cinco etapas, 2 días para regresar del templo 88 al templo 1, y 1 día final para viajar a Koyasan. Intenté, sobre el papel, que casi todas las etapas fuesen de aproximadamente 25km… luego, al andar, raro fue el día que me quedé solo en esa cifra.

Por último, señalar a qué me refiero con alojamientos, ya que suelen diferir a aquellos disponibles en el Camino de Santiago. Al organizar el Camino Inglés en abril, reservé sin mucho problema los alojamientos, la mayoría de ellos albergues. En cambio, en Shikoku Henro tuve más variedad:

  • Minshuku: casas de huéspedes tradicionales. Alojamientos regentados por una familia con habitaciones sencillas de estilo japonés. Muchas incluyen cena y desayuno casero, aunque algunos peregrinos me señalaron que este servicio está disminuyendo. Yo muchas veces pedía habitación sin desayuno, para poder salir pronto a empezar la etapa.
  • Ryokan: posada tradicional, más elegante y suelen contar con onsen (baños termales, uno de los mejores inventos de los japoneses y una experiencia obligatoria para los peregrinos). 
  • Hostels: similares a los albergues, pueden contar con camas en habitaciones compartidas. Ideal para peregrinos que buscan abaratar costes o conocer gente.
  • Business Hotels: hoteles de negocios. Tienen un precio más elevado que los minshuku y los hostels, pero pueden ser la única solución disponible en algunas ciudades… y, además, dormir en una cama alguna noche en vez de en un futón no hace daño a nadie.

Hay otros alojamientos que no utilicé, pero que son una opción interesante para los peregrinos:

  • Shukubo: alojamiento en templos. Un puñado de los 88 templos todavía permiten el alojamiento en sus instalaciones, pudiendo realizar las ceremonias budistas y disfrutar la comida vegetariana tradicional (shojin ryori). Yo me alojé anteriormente en un shukubo (durante la peregrinación de Dewa Sanzan) y recomiendo hacerlo al menos una vez. Durante el Shikoku Henro reservé alojamiento en uno de los templos, pero finalmente decidí cancelar (ya lo explicaré en su correspondiente etapa).
  • Alojamientos gratuitos o de muy bajo coste. En este último apartado estarían los campings (existen muchas zonas a lo largo del camino designadas para ello), los tsuyados (alojamientos gratuitos ofrecidos por los templos) y los zenkonyados (alojamientos gratuitos ofrecidos por locales). El primero no lo contemplé al no llevar tienda de campaña y los otros dos, aunque me los planteé para un par de etapas, los sustituí por alguna alternativa anterior al ser más fácil de organizar.
Así logré perfilar sobre el papel mi peregrinación, aunque para poder hacer frente a un camino de más de 1.200 kilómetros también es necesaria un mínimo de preparación, tanto física como mental... que será el tema de la siguiente publicación.


¡Hasta la próxima!

また!

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