Día 1: Ohenro

El primer día fue una etapa de pocos kilómetros, para empezar a coger ritmo. Con todo mi equipo y ya como ohenro, me dirigí al Templo 1...

El primer día fue una etapa de pocos kilómetros, para empezar a coger ritmo. Me levanté a las 7 de la mañana, recogí todo, me eché una pomada para cuidar un poco los pies y me dirigí al Templo 1 (Ryozenji). Desde abril de 2024, la mayoría de los templos abre desde las 8 (en vez de a las 7) hasta las 17. Para hacer algo de tiempo, fui a unas máquinas expendedoras y cogí un café, que desayuné junto a un melon pan

De camino al Templo 1.

Desayuno tranquilo al sol.

Di un breve paseo por el templo y fui a mi primer objetivo del día: la tienda para peregrinos situada en el parking. Aunque en teoría abre a las 8:30, sobre las 8 ya nos dejaron pasar. Éramos menos de una decena de personas, tres de nosotros no asiáticos. Un chico joven parecía tener bastante claro lo que quería comprar y de vez en cuando le miré de reojo. Volví a chequear el equipamiento del peregrino en el libro de Dunskus:

  • Sugegasa: sombrero de paja para proteger al peregrino del sol, del viento y de la lluvia. El término “O-Daishi-sama” en sánscrito se mantiene al frente. 
  • Hakue: chaqueta blanca (puede ser con o sin mangas). Representa la pureza, aunque en el pasado también se asemejaba a un sudario funerario. 
  • Bastón: ayuda tanto física como espiritual para el camino. Representa la presencia de Kukai junto al peregrino. Al cruzar los puentes, los peregrinos no deben tocar el suelo con el bastón, pues la leyenda cuenta que Kukai una vez tuvo que dormir bajo uno y podría ser despertado. En su parte superior, el bastón puede contar con una empuñadura de tela para facilitar el agarre, además de una pequeña campana. Esta campana cumple una doble función: ahuyentar animales en el camino y devolver al peregrino al momento presente. 
  • Wagesa: versión profana de la estela de los sacerdotes (kesa). Se trata de una bufanda estrecha de algodón, con colores y diseños diversos.
  • Zutabuburo: bolsa blanca para almacenar el equipo de la peregrinación.
  • Osamefuda: hojas de papel que deben ser entregadas en los templos visitados, escribiendo en ellas el nombre del peregrino, su dirección y la fecha de la visita. Su color indica el número de veces que ha completado la peregrinación (los primerizos utilizan osamefudas blancas).
  • Varas de incienso y velas: para los ritos en los templos.
  • Nōkyōchō: libreta de sellos. Esta es firmada en cada templo como prueba de la peregrinación realizada. La firma consiste en tres sellos y una caligrafía hecha a mano.

Peregrinos esperando a que abran la tienda.

Estos fueron los elementos que yo adquirí, aunque hay muchos más disponibles en la tienda. Es importante señalar que ninguno de ellos es indispensable para realizar la peregrinación, ni siquiera el libro de sellos. Al final depende del propio peregrino y cómo quiere vivir su experiencia en Shikoku y en sus templos. En mi caso, antes de llegar a Japón solo pensaba comprar la ropa, el bastón y la libreta. Pero al final me decante también por el incienso y las velas (que me ayudó a conectar con los templos a través de los ritos) y por la zutabuburo, para poder tener todo a mano. 

El personal de la tienda, a pesar de no saber inglés, está acostumbrado a tratar con extranjeros. Me ayudaron con la ropa y a irme soltando con mi japonés. De hecho, un hombre francés de unos 60 años me preguntó por un tipo concreto de libreta y le ayudé con el idioma. Después, me sellaron la libreta y me dieron otros dos elementos, que iría recibiendo en cada templo al sellar la libreta: 

  • Goshin-e, una pequeña hoja de papel con una imagen sagrada (Kobo Daishi o la deidad principal del templo). 
  • Una estampita cuadrada, recogiendo en forma de viñeta un pasaje de la vida de Kukai.

Reflejo de un peregrino con su material nuevo.

Mi bastón, compañero de aventuras, con mi nombre escrito.

Con todo mi equipo y ya como ohenro (peregrino) me dirigí de nuevo al Templo 1. Creo que es un templo ideal para comenzar la peregrinación: de tamaño medio y con varios elementos interesantes. Me llamó la atención tanto su estanque de carpas koi como su salón principal, ya que puedes entrar en él (en la mayoría de los templos no es posible el acceso). 

Estanque con carpas delante del Daishido del Templo 1.

Existe un ritual recomendado para visitar los templos, que poco a poco fui adaptando a mis necesidades: 

  1. Realizar una pequeña inclinación antes de cruzar la puerta principal (Niomon o Sanmon).
  2. Dejar el bastón en uno de los soportes designados y la mochila en las áreas de descanso. Yo solía aprovechar para sentarme, rellenar los osamefuda y leer la información del templo recogida en el libro de Dunskus y en la página oficial.
  3. Lavar las manos y la boca en el cuenco de agua denominado Chōzubachi.
  4. Si hay campana, tocarla una vez y escuchar su sonido. En algunos templos, la campana puede no ser utilizada o contar con un horario limitado.
  5. Visitar el salón principal o Hondo (dedicado a la deidad del templo) y después el Daishido (dedicado a Kobo Daishi). En cada uno, yo realizaba lo que denomino “ritos”. Para cada salón: encender una vela, colocar el incienso, rezar ante el templo y dejar un osamefuda. Respecto a los rezos, en el Hondo realizaba peticiones y en el Daishido una acción de gracias.
  6. Descansar y pasear por el templo
  7. Ir a la oficina (Nokyosho) para conseguir el sello en la libreta. Desde abril de 2024, el precio de cada caligrafía es de 500 yenes para la primera vez (300 yenes si se ha sellado anteriormente la libreta en ese templo).
  8. Recoger el bastón y la mochila y, al salir, una última inclinación ante la puerta principal.

Salón principal (Hondo) del Templo 1.

Pintura de un dragón en el interior del Hondo.

Por supuesto, el primer día fue un caos, estos pasos los interioricé al ir visitando templos. Tras acabar de ver el Templo 1, emprendí mi camino hacia la siguiente parada, a poco más de 20 minutos. Los primeros templos están bastante próximos entre sí a través de caminos sencillos con poco desnivel. Casi todo transcurre por carretera (recordemos que aproximadamente el 80% de la peregrinación es por camino asfaltado), atravesando ese día los núcleos rurales de Naruto e Itano.

Ohenro se despide del Templo 1... ¿volverá a visitarlo?

El Templo 2 (Gokuraku-ji) cuenta con un bonito jardín, un cedro de más de 1.200 años y una doble altura, donde se sitúa el Daishido. Toqué en ese templo por primera vez la campana, ya que en el anterior se me olvidó. Éramos solo un puñado de ohenros (uno de ellos estaba haciendo la peregrinación en moto) y, en el silencio, se empezaron a escuchar cánticos de una celebración privada al lado de la oficina de sellos.

Visitando el Templo 2 (la campana está a la derecha).

Tablillas ema, para escribir deseos a las deidades.

Descanso del peregrino motero.

Continué mi camino, alejándome del ruido de la carretera principal a través de un camino paralelo. Las señales me llevaron sin problema al Templo 3 (Konzen-ji), con un bonito puente rojo y un pozo que, según la leyenda, fue construido por Kukai. 

Salón principal del Templo 3.

En el trayecto entre los templos, me crucé únicamente con un par de peregrinos (uno de ellos parecía estar yendo en dirección contraria, es decir, haciendo el camino en el sentido contrario a las agujas del reloj). Dentro del núcleo urbano me llamó la atención el contraste entre comercios en funcionamiento y casas totalmente abandonadas (así como algunos elementos exteriores, como máquinas expendedoras en desuso). 

Tienda de uniformes, con publicidad de Detective Conan.

Casas abandonadas, comidas por las plantas.

El camino se distanció finalmente de la carretera 12 y un poste señaló un giro por un bosque de bambú, el primer tramo (aunque muy breve) sin asfalto. Al final del bosque, escuché voces y vi que el chico joven con quien había coincidido en la tienda estaba tomando algo en una especie de cabaña con un hombre mayor. Al verme, este hombre me saludo y me invitó a unirme. Era Don Weiss, un voluntario estadounidense de la peregrinación y uno de los miembros más activos de la comunidad de Facebook. Nos dio un poco de té, unos dulces y varios consejos… entre ellos, el reflexionar si realmente todo lo que llevábamos en las mochilas era necesario, ya que en la ciudad de Tokushima podíamos dejar cosas hasta el final del viaje. Y eso acabé haciendo unos días después.

Desvío para llegar el Templo 4, un pequeño respiro entre naturaleza.

Tumbas en mitad del camino.

Volviendo al primer día, antes de llegar al siguiente templo encontré a una peregrina sentada en una roca. Se llamaba Gabriel, era de también de Estados Unidos, y estaba haciendo el camino muy despacio ya que dos días antes se había torcido un tobillo. Le deseé la mejor de las suertes y continué, fijándome aún con más cuidado en el suelo para evitar estar en esa situación. Unos kilómetros después, llegué al Templo 4 (Dainichi-ji). Un templo muy distinto a los tres anteriores, ya que se encuentra situado en un valle rodeado por tres montañas. Mientras realizaba los ritos, un grupo de peregrinos comenzó a hacer los cánticos frente al salón principal y me senté a escuchar.

Peregrinos rezando en el Templo 4.

Dejando el osamefuda como ofrenda en el templo.

A media hora, se encuentra el Templo 5 (Jizo-ji). Fue un poco shock, ya que llegué al templo desde su okunoin (un espacio importante ligado a un templo), con un césped muy verde y cuidado… mientras que el templo estaba en obras con un gran andamio. Realicé igualmente los ritos y respiré satisfecho: había visitado todos los templos de la primera etapa.

Okunoin del Templo 5.

Templo 5 con un estupendo andamio.

Ohenro rezando ante la estatua de Kukai.

Todavía me quedaban tres kilómetros hasta mi alojamiento, a mitad de camino entre el Templo 5 y el Templo 6. Compré en un combini un pequeño bento para comer, de arroz y pollo y llegué al minshuku sobre las tres de la tarde. Hay que tener cuidado, ya que algunos alojamientos pueden estar cerrados durante el día y, si llegas pronto, te puede tocar esperar. Este no fue el caso. Kotobuki Shokudo además de tener habitaciones es un restaurante, así que fui a este (el edificio anexo con cuatro o cinco mesas) y la hija mayor me atendió enseguida. Me presenté en japonés y noté como la chica respiró aliviada. Me guio por el edificio hasta la habitación, donde comí y me eché una breve siesta del agotamiento (creo que fue la única de toda la peregrinación). 

Alojamiento del primer día, Kotobuki Shokudo.

Mi habitación.

Me desperté por unos golpes en la puerta: era la chica joven, avisándome de que el ofuro estaba preparado. Cogí la toalla y el yukata, y bajé a darme un baño. Para el ofuro, como para el onsen, primero debes lavarte y ducharte. Entonces estás listo para disfrutar del agua… que, tras una mañana de andar, es una bendición.

Al volver a mi habitación, vi que había otro huésped: el hombre mayor (Bruno-san) que me había preguntado por otro tipo de libreta en la tienda. Nos saludamos y, un rato después me dijo si quería bajar con él a cenar (sobre las seis de la tarde, que es la hora a la que suelen servir la cena los alojamientos). Yo no había contratado cena, así que pedí en el restaurante un plato de udón, que resultó ser gigantesco. Durante la cena, Bruno-san me contó sobre sus experiencias previas en la peregrinación. La primera vez, creo recordar que hace unos diez años, la hizo en el sentido de las agujas del reloj, y la segunda vez, en sentido contrario. En esta ocasión, su objetivo era visitar tanto los templos principales como los templos Bekaku: 20 templos adicionales, algunos bastante alejados de la ruta principal, que fueron añadidos posteriormente debido a su fuerte conexión con la peregrinación y con Kukai. 

Ración de udón recomendada por la dueña.

Antes de dormir, la chica joven volvió a llamar a mi puerta y me pidió si podía bajar a ayudarles con los alojamientos de Bruno-san. Extrañado, bajé y Bruno-san me explicó la situación. En sus anteriores peregrinaciones, siempre había reservado el día de antes, pero ahora parecía imposible encontrar alguna cama para los siguientes días. Hice un poco de traductor con la dueña del minshuku y les recomendé mis alojamientos para el día siguiente y para el cuarto día, a los que llamamos para reservar habitación. Por las molestias, la dueña me regaló un tenugui con el mapa de la peregrinación y yo le di a sus hijas, que estaban haciendo los deberes en la sala de tatami de al lado, un puñado de caramelos de España.

Feliz y cansado, caí rendido sobre el futón, habiendo concluido mi primera etapa como ohenro. Las próximas publicaciones no serán tan extensas, pero al ser el primer día, había mucho que compartir… así que gracias por haber llegado hasta aquí.


¡Hasta la próxima!

また!


INFORMACIÓN 

  • Fecha: 17 de octubre de 2024.
  • Etapa: Naruto (KM 0) - Itano (KM 14).
  • Distancia: 16,23km. 
  • Templos: T1-T5.
  • Alojamiento: Kotobuki Shokudo (reserva a través de su página web).

Comentarios

  1. He hecho el Camino de Santiago (14 veces). El año que viene (para mi 80 cumpleaños) quiero hacer Shikoku. Me gustaría leer tu viaje (serg.ariu@gmail.com) Soy italiano

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    1. ¡14 veces! Entonces Shikoku te va a encantar. Yo lo disfruté más que el Camino de Santiago, por su menor masificación y por el cariño que le tengo a la cultura japonesa. Si tienes cualquier duda, me dices 🙂

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  2. Genial toda la info que publicas!!! Y el resumen d ela etapa al final!!!

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    1. ¡Gracias! Es posible que con el tiempo parte de la información deje de estar actualizada, como los alojamientos, pero puede ser útil para personas que piensen en hacer la peregrinación. Yo consulté varios blogs en inglés especialmente para las primeras etapas, que es cuando estaba más perdido 😅

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