Jikoshoukai (自己紹介): presentación del blog

Hace poco más de dos meses que volví de mi segundo viaje a Japón. La primera vez fue en 2022, cuando viví un año en Tokyo mientras trabajaba en la Oficina Comercial de la Embajada de España en Japón. Aunque había luchado desde el inicio de la pandemia para llegar hasta allí, ni yo mismo me imaginaba lo mucho que iba a disfrutar de Japón y de recorrer cada rincón del país...

Hace poco más de dos meses que volví de mi segundo viaje a Japón. La primera vez fue en 2022, cuando viví un año en Tokyo mientras trabajaba en la Oficina Comercial de la Embajada de España en Japón. Aunque había luchado desde el inicio de la pandemia para llegar hasta allí, ni yo mismo me imaginaba lo mucho que iba a disfrutar de Japón y de recorrer cada rincón del país. Una o dos veces al mes salía de mi prefectura para descubrir alguna ciudad nueva, sin ser del todo consciente que estaba viviendo en un Japón efímero, sin ningún tipo de masificación turística.

Tranquilo atardecer lluvioso en Kyoto, ante la pagoda Yasaka.

Después regresé a España y comencé a opositar. Tras medio año ya me surgían las dudas sobre la idoneidad del camino que estaba escogiendo, pero necesitaba darle una oportunidad. Pasaron los meses y cada vez pesaba más la ansiedad, hasta que tuve que parar y respirar. Necesitaba pensar y, siguiendo el consejo de mis preparadoras, me tomé una semana de desconexión total. Tenía claro que debía salir de Madrid, así que cogí la mochila y tomé un bus a Ferrol, para hacer el Camino Inglés hasta Santiago. Además de demasiada ropa, llevaba una libreta para reflexionar y un libro que me regalaron esas Navidades: “El camino de Japón: de Santiago a los 88 templos de Shikoku”.

El Camino fue más ruidoso de lo esperado, especialmente en los albergues. No podía evitar compararlo con las rutas que realicé en Japón: Dewa Sanzan, la subida al Fuji y, especialmente, el Kumano Kodo, una peregrinación hermanada con el Camino de Santiago. De hecho, los sellos que iba recogiendo desde Ferrol los ponía en una libreta dual con el Kumano Kodo, en una especie de promesa de volver a recorrer ese camino japonés en un futuro. 

Mi inseparable mochila con un omamori (amuleto) de Kumano Kodo en Santiago.

Aproveché las mañanas para caminar y pensar, mientras que por las tardes buscaba un rincón tranquilo en el que leer. El autor, Luigi, cuenta en el libro como su peregrinación por el Camino de Santiago le acabó llevando, tras muchas dificultades, hasta Japón. En concreto, a recorrer una de sus islas para visitar 88 templos. En un principio me interesé por el libro debido a la unión entre España y Japón a través de la peregrinación, un enlace que me había cautivado cuando recorrí el Kumano Kodo. Sin embargo, la lectura de las vivencias de Luigi no me transportaba tanto a recordar mi pasado como a cuestionarme nuevamente mi futuro. Al terminar su libro en el autobús de vuelta a Madrid (ya que perdí el avión la noche anterior al confundirme de compañía), escribí al autor para darle las gracias, por hacerme ver que siempre hay tiempo para levantarse y volver a empezar.

Tarde de lectura en Hospital de Bruma.

Tras mi regreso compaginé la preparación de la oposición con la elaboración de un proyecto de investigación. Suspendí el primer examen de la oposición y en parte respiré aliviado. A finales de julio, tomé la decisión de poner fin a mi carrera como opositor y apostar por la investigación. Gracias a eso, hoy he comenzado a trabajar en la Universidad Autónoma de Madrid como doctorando en las Relaciones Internacionales de Japón. Un nuevo camino que, sin duda, me trae más paz e ilusión que el que estaba recorriendo. 

Tuve varios meses libres desde la presentación del proyecto hasta que me confirmaron el contrato, siendo esta una oportunidad que no podía dejar escapar. Sabía que iba a aprovechar para regresar a Japón, pues es con lo que llevaba soñando desde el último año. El destino se fue dibujando poco a poco: por un lado, no me sentía a gusto yendo solo a hacer turismo; y, por otro lado, las aventuras de Luigi en Shikoku no paraban de resonar en mi cabeza. Dediqué varias semanas a buscar información sobre la peregrinación, me elaboré un itinerario y un presupuesto que se ajustase a mis ahorros… y me fui. Me fui con la misma mochila, nuevamente con demasiada ropa, y con mil dudas sobre si sería capaz de recorrer esos 1.200 kilómetros en menos de dos meses. 

Así comenzó mi viaje de ida y vuelta por Shikoku: una de las mejores experiencias de mi vida, que iré compartiendo en este blog. 


Si habéis llegado hasta aquí, ¡gracias! Y hasta la próxima.

また!


Comentarios

  1. Creo que es fantástico lo que estás compartiendo de tus experiencias y viajes.
    Gracias por todo esto que nos permitirá vivir un poco tú viaje desde aquí.

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    1. Me alegro de que te haya gustado. En este caso, publicar solo fotografías me parecía insuficiente para poder compartir la peregrinación… además, es una buena excusa para volver a recordar yo mismo cada uno de esos días 😊

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  2. A mí me sorprendió gratamente Japón y sus habitantes. Gracias a tus indicaciones Javier lo hicimos más tranquilos y disfrutamos mucho. Me encantará seguirte leyendo. No dudo que también volveré a Japon algún dia. ÁNIMO y elige lo que te haga feliz. Alicia

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    1. No sé qué tiene Japón, pero casi todos los que hemos ido tenemos claro que queremos volver. Muchas gracias por tus palabras, Alicia.

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  3. Qué ideal me está pareciendo el inicio de esta historia y qué bien escribes. Espero la siguiente publicación. Un abrazo.

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    1. ¡Gracias, Liz! Ahora tocará estar a la altura. Antes de adentrarnos en los días de peregrinación, creo que habrá algunas publicaciones sobre cómo me organicé y preparé para poder ir… pero creo que también merecerán la pena.

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  4. Bravoooooo✨✨✨✨

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    1. Por fin el newsletter de Japón, aunque con algo de retraso...

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  5. De aquí va a salir un libro maravilloso.

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    1. No sé si un libro… al menos un espacio donde ordenar todas las notas que tomé, que son bastantes 😅

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  6. Que bueno que te animes a contarlo!!!
    Yo también me leí el libro de Luiggi🤭 y, aunque no haré el shikoku henro, sí que me dieron muchas ganas de visitar la isla!
    Gracias por todos tus consejos!

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    1. ¡Muchas gracias, Verónica! El libro de Luigi es genial, en nuestro caso es una conexión perfecta desde España (con el Camino) hasta Japón, y dedica mucho tiempo a explicar detalles de la cultura japonesa.
      Shikoku es una isla muy especial, puede ofrecer un Japón tradicional y tranquilo más alejado de las grandes ciudades, lo vas a disfrutar muchísimo.

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  7. Me encanta leer tus impresiones sobre Japón y tu experiencia vital. Felicidades por esa beca de investigación! Les felicito a ellos, a la entidad que te la ha otorgado, pues todos tenéis mucho que ganar

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